Capítulo 1. POBLACIÓN


Características socioeconómicas

Existe una estrecha relación entre los atributos demográficos y los socioeconómicos. Las poblaciones con mayor proporción de personas pobres son también las que tienen mayores fecundidades, esperanzas de vida menores y migración alta. De entre las diversas maneras de describir las características sociales y económicas de la población, destacan el índice de desarrollo humano (IDH), el índice de marginación (IM) y el grado de pobreza.

El concepto de desarrollo humano está estrechamente relacionado con la capacidad de sus habitantes para desarrollar su potencial productivo y creativo. En ese sentido, el desarrollo humano es mucho más que un criterio económico. El concepto que está detrás es que para que los individuos puedan desarrollarse requieren, además de un ingreso que les permita cubrir sus necesidades básicas, de una educación adecuada y de una vida larga y saludable. Si estas condiciones se satisfacen, cada individuo estará en posibilidad de elegir aquello que valore más y la forma de cómo conseguirlo. Por ello, se considera que el desarrollo humano está muy cercano a la libertad. El IDH reconoce que más allá del capital económico, la verdadera riqueza de las naciones está en sus habitantes y en el potencial que tienen para actuar con libertad y creatividad.

El IDH es un indicador fuertemente impulsado por las Naciones Unidas y se basa en la ponderación de tres aspectos básicos: a) una vida larga y saludable medida por la esperanza de vida al nacer; b) conocimiento (educación) medido a partir de la tasa de alfabetización de adultos y la matriculación y c) acceso a los recursos, medido por el producto interno bruto per cápita.

El IDH se calculó por primera vez en el año 2000 y permitió obtener una imagen de la situación de la población mundial bajo esta perspectiva. De acuerdo con ese estudio, México estaba situado en el lugar 54 de 173 países evaluados, muy cerca del límite de lo que se consideraba un IDH medio-alto y alto. Como ejercicio paralelo, se calculó el IDH a escala municipal para el país, evidenciándose grandes diferencias: municipios como Coicoyan de las Flores en Oaxaca con un IDH de 0.362 estaba en la categoría de IDH bajo, mientras que la Delegación Benito Juárez en el Distrito Federal se encontraba en la categoría de IDH alto, con un valor comparable al de países desarrollados como Japón. Este indicador se calculó también para los años 2002 y 2003 (a nivel estatal para ambos años y municipal sólo para el 2002), lo que permite hacer un examen sobre las tendencias de cambio.

De acuerdo con los resultados de 2002, México se encuentra en el lugar 53 de los 177 países evaluados con un IDH de 0.7937. Ello lo coloca en el penúltimo lugar dentro de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), sólo por encima de Turquía. A nivel de Latinoamérica y el Caribe, se ubica por debajo de Argentina, Chile, Costa Rica, Uruguay, Bahamas y Cuba (Figura 1.10).

El IDH a nivel estatal presenta diferencias importantes. El Distrito Federal y Nuevo León aventajan notoriamente a estados como Chiapas y Oaxaca. El Distrito Federal registra niveles de IDH no muy diferentes a los de países europeos como Portugal y Grecia, mientras que Oaxaca y Chiapas tienen valores de IDH similares a los registrados en los territorios ocupados de Palestina, Uzbekistán o Argelia. Según la clasificación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 14 entidades se encuentran en la categoría de desarrollo humano alto y 18 con nivel de desarrollo medio; ningún estado se ubica en la categoría de desarrollo humano bajo (Mapa 1.6).

Cuando se examina a nivel municipal, las diferencias son aún mayores. El intervalo de valores va desde 0.923 de la Delegación Benito Juárez en el Distrito Federal (valor comparable al de Alemania, 0.925), hasta valores comparables a los de países africanos, como es el caso de distintos municipios de Guerrero y Oaxaca (Mapa 1.7).

De los componentes del IDH, el que más destaca en México es la desigualdad de ingreso. La brecha que separa a las entidades con ingreso alto y bajo es mayor que la observada en los componentes de salud y educación (Tabla 1.3).

Muy asociado al concepto de desarrollo humano está la marginación, la cual se ha evaluado en nuestro país mucho antes de que el IDH cobrara importancia. La marginación se considera como un fenómeno estructural que se expresa, por un lado, en la dificultad de propagar el progreso técnico en el conjunto de la estructura productiva y en las regiones del país, y por el otro, en la exclusión de los grupos sociales del proceso del desarrollo y del disfrute de sus beneficios.

El índice de marginación (IM) permite detectar diferencias en las entidades federativas y municipios de acuerdo a las carencias que padece la población, todo ello como resultado de la falta de acceso a la educación, vivienda inadecuada, ingreso monetario insuficiente y la residencia en localidades pequeñas, dispersas y en condiciones de aislamiento que dificultan el suministro de servicios y el aprovechamiento de las economías de escala de los servicios básicos, infraestructura y equipamiento.

El IM y el IDH muestran resultados muy parecidos: el Distrito Federal, Nuevo León y Coahuila son los estados con las mejores condiciones de vida, mientras que Oaxaca, Chiapas y Guerrero son los que presentan las condiciones más desfavorables (Figura 1.11, Mapa 1.8). Es importante hacer notar que el IM es una medida relativa, por lo que no pueden compararse directamente los resultados en dos periodos diferentes. Sin embargo, el Conapo, con el fin de conocer de qué manera ha cambiado la condición de marginación en el periodo 1995-2000, realizó una estimación tomando como punto de referencia el valor del Distrito Federal, la entidad federativa con el menor grado de marginación. Así, cada estado puede evaluarse en términos de que tan cerca o lejos se encuentra de este punto de referencia y qué tanto ha disminuido su distancia en un tiempo determinado. De acuerdo a estos resultados, cuatro estados aumentaron la distancia que los separa del Distrito Federal (Guerrero, Campeche, Nayarit y Baja California Sur), mientras que siete entidades redujeron notoriamente su brecha de marginación (Nuevo León, Coahuila, Aguascalientes, Querétaro, Tamaulipas y Quintana Roo) (Mapa 1.9).

Otra condición de la población muy importante en lo que se refiere a su nivel de bienestar es la pobreza. Ésta se mide considerando básicamente el ingreso y se divide en función de su capacidad para adquirir la canasta básica de productos y servicios. La condición más desfavorable de pobreza es la llamada pobreza alimentaria, donde los ingresos no alcanzan para satisfacer las necesidades mínimas de alimento; el segundo nivel es el de pobreza de capacidades, donde los ingresos no son suficientes para cubrir las necesidades básicas de educación y salud. Por último, la tercera categoría es la denominada pobreza de patrimonio, que corresponde a ingresos insuficientes para satisfacer las necesidades de vestido, calzado, vivienda y transporte.

La pobreza sigue siendo un problema muy serio en el país, a pesar de que en los últimos años han disminuido sus niveles. Según las ultimas estimaciones en 2004 existían en el país 48.9 millones de personas en condiciones de pobreza, que expresado en número de hogares representaban un total de 10.2 millones. Estos valorescorresponden al 47% de la población y al 40% de los hogares. De las personas consideradas en pobreza, 18 millones (17.3%) se encontraban en la categoría de pobreza alimentaria (Figura 1.12).

La mayoría de las personas en pobreza se encuentra en zonas urbanas (26.4 millones), aunque la mayor cantidad de los pobres extremos viven en zonas rurales (10.9 millones). A pesar de que los niveles de pobreza siguen inaceptablemente altos, la tendencia mostrada en los últimos años es hacia su disminución (Tabla 1.4). Durante el periodo 2000-2004 se redujo el número de pobres, siendo la reducción de los pobres extremos en zonas rurales la más notoria, pasando de 16.1 millones en el año 2000 a 10.9 millones en 2004 (Tabla 1.5). La pobreza, la marginación y el desarrollo humano están muy relacionados entre sí también con otros fenómenos como la migración y el indigenismo.

La población indígena en el país varía entre 8 y 12.7 millones de personas según el criterio que se considere (Fernández et al., 2002). La mayor parte de los indígenas viven principalmente en los estados del sureste. Seis estados (Yucatán, Oaxaca, Chiapas, Quintana Roo, Hidalgo y Campeche) concentran el 63%; en el otro extremo se encuentran los estados que prácticamente no tienen población indígena: Coahuila, Aguascalientes, Zacatecas, Guanajuato, Nuevo León y Colima (Mapa 1.10).

Se reconoce en el país la existencia de alrededor de 62 grupos lingüísticos, pero sólo entre la población de nahuatl y mayas se concentra el 37.9% de la población indígena. Le siguen en importancia el zapoteco, mixteco, otomí, totonaca, totzil y tzetzal. Los municipios con la mayor población indígena se concentran en la región tarahumara; la meseta Huichol en Nayarit, Durango y Zacatecas; la huasteca en San Luis Potosí, Veracruz e Hidalgo; la meseta purépecha de Michoacán; asentamientos otomíes y mazahuas en el Estado de México; mixtecos en la Sierra de Guerrero; zapotecos en Oaxaca y Veracruz; la selva Chiapaneca y los mayas en la península de Yucatán.

La marginación se concentra en los municipios con más población indígena (Figura 1.13). También existe una relación negativa entre el IDH y la población indígena. Los municipios con IDH bajos tienen niveles altos de población indígena (Figura 1.14).

La migración es un fenómeno que no muestra una relación tan directa (como podría suponerse) con la marginación: la mayor migración a Estados Unidos, por ejemplo, se da en poblaciones con índices de marginación medios y altos pero no en los más altos. En general, la tendencia es quelas personas que viven en los municipios con la más alta marginación migren hacia los centros urbanos más cercanos y no al extranjero.

 

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