Inventarios forestales y tasas de deforestación


Uno de los temas ambientales que mayor controversia ha generado en los últimos años en México es la magnitud y el ritmo al que se desmontan los bosques y selvas del país para convertirlos a otras formas de uso del suelo (e.g., campos de cultivo, potreros, zonas urbanas, etc.). El tema no es menor toda vez que la deforestación es una de las principales amenazas para la biodiversidad, conlleva la pérdida de numerosos servicios ambientales fundamentales y porque su ocurrencia es evidente, aún para el observador casual, en muchas partes del país.

Lo que ha resultado muy difícil es hacer una cuantificación científicamente sólida, reproducible y, por tanto, libre de suspicacias de la extensión y la tasa a la que ocurre la deforestación en diferentes partes del país. Parte de esta dificultad proviene de las características físicas del país que imponen serias limitantes desde el punto de vista metodológico. Por ejemplo, la gran extensión y la inaccesibilidad de varias partes de México restringen severamente la realización de estudios directos en el campo; la alta diversidad y heterogeneidad de la cubierta vegetal hace que métodos de estudio que se aplican exitosamente en otros países con condiciones menos complejas resulten total o parcialmente inadecuados para el nuestro; la casi continua presencia de una alta cobertura de nubes en buena parte del sur del país limita el uso de imágenes de satélite o de fotografías aéreas, que son la fuente básica de información para este tipo de estudios. Dificultades adicionales provienen de la compleja dinámica de cambio de la vegetación, con algunas áreas donde se destruye, parcial o totalmente, la cubierta vegetal al mismo tiempo que en otras (campos de cultivo y potreros abandonados) tiene lugar la regeneración de bosques o selvas secundarios, frecuentemente en espacios de tiempo muy cortos, a la vez que se llevan a cabo campañas de reforestación y se establecen plantaciones forestales en terrenos previamente desmontados. Esta rápida dinámica de cambios hace difícil incluso la identificación y delimitación de las áreas deforestadas. Finalmente, hay aspectos de definición formal que también contribuyen a hacer menos claro el significado práctico del término deforestación. Históricamente, la ley forestal mexicana incluye a la vegetación de zonas áridas y semiáridas (principalmente matorrales xerofíticos) como parte de la vegetación forestal del país. Consecuentemente, la evaluación de la deforestación (definida simplemente como la pérdida de vegetación forestal) debe incluir la pérdida de matorrales y no sólo la de bosques y selvas, concepción que contrasta con la más estrecha definición de deforestación adoptada por otros países y por organismos internacionales como la FAO, que sólo incluye la pérdida de vegetación dominada por elementos arbóreos (es decir, bosques y selvas).

Inventarios forestales

La Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable identifica al Inventario Nacional Forestal y de Suelos como el instrumento de política nacional en materia forestal que debe proveer, entre otras cosas, la información relativa a los tipos de vegetación forestal, a la superficie y localización de terrenos forestales, así como a la dinámica de cambio de la vegetación forestal del país, que permita evaluar las tasas de deforestación. A la fecha, en México se han completado tres inventarios forestales de carácter nacional.

Primer Inventario Nacional Forestal.- El primer inventario se inició en 1961 y se concluyó hasta 1985. Se basó en el análisis de fotografías aéreas (escala promedio 1:50 000) y un muestreo intensivo de campo pero sólo para las principales zonas arboladas con valor comercial del país (aproximadamente 52% de la superficie arbolada total); el resto de la superficie estudiada se cuantificó mediante imágenes de satélite escala 1:3 000 000. La cobertura parcial, la clasificación adoptada (Forestal comercial, Forestal potencial comercial, Forestal no comercial, Forestal no arbolado, Chaparral, Hojosas y No forestal), así como la falta de un año base al cual referir los resultados de este inventario hacen imposible el compararlo con los inventarios posteriores y utilizarlo como base para derivar tasas de deforestación.

Inventario Forestal de Gran Visión 1991.- Este inventario fue elaborado por la Subsecretaría Forestal y de Fauna Silvestre de la entonces Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH) con base en la Carta de Uso Actual del Suelo y Vegetación serie I del INEGI y mediante la clasificación digital de imágenes de satélite AVHRR, sin muestreo de campo. Como productos se obtuvieron mapas (escala 1:1 000 000) de la vegetación forestal del país, clasificada en diez tipos de vegetación forestal (coníferas, hojosas, bosque mesófilo, selvas altas y medianas, selvas bajas, manglares, mezquital y huizachal, selvas bajas caducifolias, chaparrales y matorral xerófilo) y siete de vegetación no forestal (otros tipos de vegetación, áreas fuertemente perturbadas, áreas perturbadas, agropecuario, cuerpos de agua, zonas urbanas y áreas sin vegetación).

Inventario Nacional Forestal Periódico 1992-1994.- Este inventario fue realizado por la SARH en asociación con la UNAM; se basó en el análisis de imágenes de satélite Landsat TM y muestreo de campo de baja intensidad. Como resultado se obtuvieron mapas (escala 1:250 000) de la vegetación forestal del país (en seis categorías principales: Bosques, Selvas, Vegetación de zonas áridas, Vegetación hidrófila y halófila, Áreas forestales perturbadas y Usos no forestales; subdivididas para un total de 40 categorías de vegetación o uso del suelo) y de la zonificación de los terrenos forestales en tres clases o destinos (conservación, producción y restauración). El Inventario debería actualizarse cada 10 años.

Inventario Nacional Forestal 2000 (no terminado).- En el año 2000 la entonces Semarnap comisionó a la UNAM la realización de un nuevo Inventario Forestal Nacional. Sin embargo, de éste sólo se completó la primera etapa, consistente en la elaboración de una carta de vegetación y uso actual del suelo (escala 1:250 000). En una segunda etapa se haría el trabajo de campo y la evaluación dasométrica. La carta de vegetación se elaboró mediante la interpretación visual de imágenes de satélite Landsat ETM+ adquiridas entre noviembre de 1999 y abril de 2000, y adoptó una clasificación similar a la del INEGI con ocho formaciones de vegetación (Bosque templado, Bosque tropical, Matorrales, Pastizales, Vegetación hidrófila, Otros tipos de vegetación, Cultivos y Otros tipos de cobertura) subdivididos en 17 tipos, 47 comunidades y 28 subcomunidades, para un total de 75 categorías.

Inventario Nacional Forestal y de Suelos.- Finalmente, con la aprobación de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable (en 2003) la Comisión Nacional Forestal (Conafor) inició en 2004 los trabajos para la elaboración de un programa de inventarios nacionales forestales y de suelos. El inventario incluye dos componentes complementarios: Un estudio satelital anual del Índice de Cobertura Forestal, enfocado esencialmente a cuantificar los cambios en la cobertura forestal del país, y el inventario forestal propiamente dicho, que será actualizado cada cinco años y se elaborará con base en las Cartas de Uso Actual del Suelo y Vegetación (que produce de manera paralela el INEGI) y en el análisis de imágenes de satélite de alta resolución. Como productos del inventario deben obtenerse cartas de vegetación forestal en escala 1:250 000 y datos sobre los volúmenes, densidad e incrementos de la vegetación forestal del país. El primer ciclo de este programa de inventarios inició en 2004 y deberá completarse en 2009.

Estimaciones de la tasa de deforestación

Los tres inventarios que han sido completados a la fecha difieren sustancialmente uno del otro en cuanto a la información básica empleada (fotografías aéreas e imágenes de diferentes satélites, con diferentes niveles de muestreo de campo), las escalas de trabajo (desde 1:250 000 a 1:1 000 000) y la clasificación de la vegetación adoptada. Estas discrepancias hacen que sus resultados (por ejemplo, los relativos a la extensión de los diferentes tipos de vegetación forestal) no sean directamente comparables entre sí y resulte imposible o muy difícil poder utilizarlos como base para la estimación de las tasas de deforestación.

Esta carencia ha motivado que, en repetidas ocasiones, diversos autores hayan buscado obtener estimaciones de las tasas de deforestación del país con base en la incompleta información disponible en diversas fuentes y utilizando diversos métodos de cálculo (Figura a).

a) Como parte del Primer Inventario Nacional Forestal, en 1978 se estimó una tasa de deforestación de 397 mil hectáreas por año para el periodo 1940-1977, resultante de dividir la diferencia en la superficie arbolada estimada para esos años, entre el periodo transcurrido (37 años).

b) En 1990, con motivo del reporte de México a la FAO para la Evaluación de los Recursos Forestales 1990 (FRA, 1990), el Inventario Nacional Forestal obtuvo una estimación de 365 milhectáreas/año para el periodo 1970-1980, resultante de ajustar los valores de cobertura forestal obtenidos en el Primer Inventario Nacional Forestal con base en los datos del crecimiento de la población rural durante ese periodo.

c) También en 1990 la SARH obtuvo, con base en los resultados de una encuesta realizada en sus Delegaciones Estatales. Una estimación de 370 mil hectáreas/año para el periodo 1980-1990.

d) En 1991, con base en la comparación de las superficies forestales en el Primer Inventario Nacional Forestal y en el Inventario Forestal de Gran Visión y considerando un periodo aproximado de 18 años, se obtuvo una estimación de 406 mil hectáreas/año para el periodo 1973-1991.

e) Como parte del Inventario Nacional Forestal Periódico se obtuvieron estimaciones para los años 1991 a 1993. Para el año de 1991 se obtuvo una estimación de 298 mil hectáreas y, para 1992, de 270 mil hectáreas. Estas cifras fueron calculadas ajustando la cifra de 370 mil hectáreas/año, obtenida previamente para 1990, con los factores que provocan la deforestación (e.g., reducción de los permisos de cambios de uso de suelo, reforzamiento de las acciones para disminuir el impacto de plagas, incendios, desmontes sin permiso, tala ilegal, etc.). Para 1993 se estimó una deforestación de 242 mil hectáreas, combinando información de las Delegaciones de la SARH con la tendencia de la superficie afectada por desmontes ilegales y el área de deforestación.

f) Con base en cifras oficiales sobre el incremento de la superficie agrícola y pecuaria del país, Toledo et al. (1989) estimaron una tasa de 1 500 000 hectáreas/año.

g) Con base en estadísticas oficiales y la extrapolación de resultados obtenidos en casos de estudio detallados, complementados con datos sobre perturbaciones e incendios forestales y ajustes hechos con base en el análisis de imágenes de satélite, en 1992 Masera, Dirzo y Ordóñez obtuvieron una estimación de 668 mil hectáreas/año.

h) En el reporte de México a la FAO para la Evaluación de los Recursos Forestales 2000 (FRA, 2000), se estimó que las existencias forestales (bosques y selvas) del país en 1990 eran de 61.5 millones de hectáreas y que, para el 2000, habrían disminuido a 55.2 millones, lo que representaría una tasa simple de deforestación de 630,600 hectáreas/año. Sin embargo, es importante señalar que no se dispone de datos factuales sobre las existencias forestales en México para ninguna de esas dos fechas (1990 y 2000); las cifras reportadas fueron, en realidad, estimaciones hechas con base en información básica proporcionada por la entonces Semarnap usando los métodos de estimación y extrapolación aprobados por la propia FAO para armonizar los datos de los países. Los datos proporcionados por la Semarnap para tal efecto fueron, principalmente, los del Primer Inventario Nacional Forestal, del Inventario Forestal Periódico y los resultados de un ejercicio (parcial) de comparación de la Carta de vegetación y uso actual del suelo Serie I del INEGI (que describe el estado de la cubierta vegetal del país en la década de los 1970’s) y la carta del Inventario Forestal Periódico.

 i) En diciembre, 2001 la Semarnat presentó una estimación realizada con base en la Carta de vegetación y uso actual del suelo Serie II del INEGI (que describe el estado de la cubierta vegetal del país en 1993) y la carta de vegetación del Inventario Nacional Forestal 2000 elaborada por la UNAM. En este reporte se establecía una tasa simple de 1 127 845 hectáreas/año. Sin embargo, esa estimación incluía (siguiendo la definición de vegetación forestal de la Ley Forestal) también a los matorrales y no sólo a bosques y selvas, por lo que no es directamente comparable con las otras cifras disponibles. Sin embargo, si de los cálculos empleados en ese ejercicio se considera sólo la parte correspondiente a bosques y selvas, se tiene una existencia estimada de 69.354 millones de hectáreas en 1993 y de 63.798 millones en 2000, lo que representaría tasa simple de deforestación de poco menos de 794 mil hectáreas/año.

j) En 2002, por mandato del Instituto Nacional de Ecología-Semarnat, el Instituto de Geografía-UNAM realizó una investigación encaminada a evaluar la confiabilidad y mejorar la calidad de las bases de datos disponibles sobre uso de suelo y vegetación y obtener estimaciones de las tasas de pérdida del capital natural. En ese estudio se consideró que, de las bases de datos disponibles, las más adecuadas para el análisis del cambio de la cubierta vegetal eran la Carta de Uso Actual del Suelo y Vegetación Serie I del INEGI y la carta de vegetación del Inventario Nacional Forestal 2000 de la UNAM. El análisis del cambio en la cubierta vegetal se realizó superponiendo las dos bases de datos y se obtuvo una tasa estimada de deforestación de 548 mil hectáreas/año (para bosques templados y tropicales y matorrales) o de 350 296 hectáreas/año sólo para bosques y selvas, para el periodo 1976-2000.

k) En 2003 se publicaron dos obras (Informe de México al proceso de Montreal e Informe de la Situación del Medio Ambiente en México 2002) en ambas se hacen – de manera independiente- estimaciones de las existencias forestales y la tasa de deforestación. En ambos casos se utilizó como base la Carta de vegetación y uso actual del suelo Serie II del INEGI y la carta de vegetación del Inventario Forestal Nacional 2000, que eran las fuentes de datos más recientes disponibles entonces. En el Informe al Proceso de Montreal se estiman 69.05 millones de hectáreas de existencias forestales (bosques y selvas) en 1993 y de 63.66 millones de hectáreas en el 2000, lo que resulta en una tasa simple de deforestación de 769 mil hectáreas/año como promedio en el periodo. Las cifras reportadas en la segunda obra sólo difieren ligeramente de éstas (69.03 millones de hectáreas, 63.54 millones de hectáreas y 778 mil hectáreas/año, respectivamente), en razón de la diferente estandarización a la superficie total del país.

l) Para el reporte de México a la FAO para la Evaluación de los Recursos Forestales 2005 (FRA, 2005), la Comisión Nacional Forestal decidió utilizar exclusivamente fuentes de datos homogéneas; las fuentes elegidas para tal fin fueron la Carta de vegetación y uso actual del suelo Serie II y una versión entonces preliminar de la Carta de vegetación y uso actual del suelo Serie III (que describe la cubierta vegetal del país en 2002), ambas del INEGI.


Un aspecto importante a considerar es que, para esta nueva evaluación, la FAO modificó ligeramente tanto algunas de sus definiciones como algunos de los métodos de estimación, por lo que los resultados de este nuevo reporte no son directamente comparables con los anteriores (FRA, 1990 y FRA, 2000).

Para el FRA 2005 la FAO solicitó dos piezas básicas de información: a) una estimación de las existencias forestales en 1990 y 2000 y b) una proyección de las existencias para el 2005. La primera estimación se hizo identificando en las dos series de datos elegidas las categorías que corresponden a las definiciones de Bosques y Otras tierras boscosas de la FAO y calculando las existencias de estas coberturas en ambas fechas. Este cálculo arrojó una existencia de 68.720 millones de hectáreas de Bosques en 1993 y de 65.557 millones de hectáreas en el 2002, lo que representa una pérdida total de 3.163 millones de hectáreas en el periodo, o una tasa simple de deforestación de 351 445 hectáreas/año. Si se considera también la pérdida de Otras tierras boscosas, la tasa total de deforestación es de 401 mil hectáreas/año.

La proyección al año 2005 de las existencias de bosques y otras tierras boscosas se hizo suponiendo que la tasa de deforestación calculada para 1990-2000 se mantendría constante en 2000-2005 pero que se vería atenuada por los diversos programas (e.g., Programa Nacional de Reforestación, Programa de Desarrollo Forestal, etc.) que el gobierno federal aplica para contrarrestar sus efectos, en un nivel dado por las metas que estos programas esperan alcanzar en el periodo. De ahí se obtuvieron proyecciones –que, de cumplirse cabalmente las suposiciones en que se basaron las predicciones- dan como resultado una tasa promedio de 260 mil hectáreas/año para el periodo 2000-2005.