Capítulo 7. AGUA




Calidad del agua

La calidad del agua no es una característica absoluta, sino que es más un atributo definido socialmente en función del uso que se le piense dar al líquido (WRI, 2000); cada uso requiere un determinado estándar de calidad. Por esta razón, para evaluar la calidad del agua es necesario considerar el contexto del uso probable que tendrá.

Las estimaciones de disponibilidad del agua no reflejan por completo el problema de las necesidades de este recurso, ya que en la mayor parte del mundo la calidad del agua está lejos de ser la adecuada. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 100 millones de personas no tienen acceso a una fuente de agua potable mejorada (WHO, 2005), particularmente en áreas rurales donde no existe posibilidad de que el agua tenga un tratamiento previo que mejore su calidad y posibilite su uso general.

La calidad del agua está afectada por diversos factores como los usos del suelo, la producción industrial y agrícola, el tratamiento que se le da antes de ser vertida nuevamente a los cuerpos de agua, y la cantidad misma en ríos y lagos, ya que de ésta depende su capacidad de purificación(véase Cambio de uso del suelo y servicios ecosistémicos).

 A nivel mundial en los países en desarrollo se da tratamiento a menos de 10% del agua. México se encuentra en una situación mejor con una cifra cercana a 20%, considerando ambos tipos de descargas: urbanas e industriales (véase Servicios y cobertura). Esto significa, sin embargo, que la inmensa mayoría del líquido se vierte a ríos, lagos o mares sin ningún tratamiento previo, ocasionando la contaminación de éstos y, en consecuencia, la reducción del agua disponible para su uso.

La Comisión Nacional del Agua realiza la medición sistemática de la calidad del líquido a través de su Red Nacional de Monitoreo (RNM). En 2004, la RNM contaba con 964 sitios, de los cuales 379 corresponden a la red primaria, con 210 ubicados en cuerpos de agua superficiales, 42 en zonas costeras y 127 en acuíferos. En la red secundaria se tenían 283 estaciones, de las cuales 232 estaban localizadas en aguas superficiales, 21 en zonas costeras y 30 en aguas subterráneas.

Con el fin de evaluar la calidad o grado de contaminación del agua se han desarrollado diversos índices de calidad tanto generales como de uso específico. En México se empleó por varios años el Índice de Calidad del Agua (ICA), que agrupa de manera ponderada 18 parámetros fisicoquímicos (entre los que se encuentran la demanda bioquímica de oxígeno, oxígeno disuelto, coliformes, fosfatos, pH y sólidos suspendidos) y denota el deterioro de la calidad del líquido (León, 1991). El índice considera valores en una escala de 0 a 100, donde a mayor valor, mejor calidad.

En 2003, los valores del ICA estimados a partir de los datos de la RNM, muestran que ninguno de los cuerpos de agua monitoreados estaba en la categoría de excelente (valores mayores a 85) y 11% tenía valores de entre 70 y 84, lo cual se considera aceptable. La mayor proporción (54%) se encontraba en el intervalo de 50 a 69, que –según el uso al que se destine– resulta aceptable para abastecimiento público, siempre y cuando haya recibido un tratamiento mayor, y no recomendable para uso recreacional, además de que puede afectar especies sensibles de vida acuática; no requiere tratamiento para su uso agrícola o industrial. El 23% de los cuerpos de agua se encontraba en la categoría de contaminados (30 a 49), por lo que el líquido sólo podría tener uso industrial o agrícola con tratamiento; su empleo para otros fines sería dudoso. Finalmente, 11% de los cuerpos de agua monitoreados se encontraba altamente contaminado (ICA menor a 30), lo que los vuelve prácticamente inaceptables para cualquier uso (Figura 7.12).



De acuerdo con los resultados del ICA en 2003, la región hidrológica administrativa con mayores problemas de contaminación era la de Aguas del Valle de México y Sistema Cutzamala, con 55% de sus cuerpos de agua monitoreados altamente contaminados, seguida por la Península de Baja California, con 36%. La región del Noroeste era la que presentaba el líquido de mejor calidad con 80% de sus cuerpos de agua en la categoría de aceptable. En la región Lerma-Santiago-Pacífico 45% de sus sitios de monitoreo estuvieron en la categoría de contaminados. En las demás regiones la mayor parte de sus estaciones de monitoreo aparecieron como poco contaminadas.

A partir de 2004, la Comisión Nacional del Agua (CNA) dejó de reportar el ICA y anunció la sustitución de éste por un nuevo índice que considere la mayoría de las condiciones de las estaciones de medición de la RNM. Actualmente, la CNA está utilizando como indicadores de la calidad del agua, la Demanda Bioquímica de Oxígeno a cinco días (DBO5) y la Demanda Química de Oxígeno (DQO). Estas variables muestran la influencia antropogénica desde el punto de vista de la afectación por la presencia de centros urbanos e industriales, los que por sus características producen desechos líquidos de calidad diferenciable.

En la tabla 5.9 se describen los criterios aplicables a otros parámetros que reflejan el estado de la calidad del agua para diferentes usos. En 2003, 59% de los sitios de monitoreo del país y más de 75% de los correspondientes a las regiones Lerma-Santiago-Pacífico, Balsas y Aguas del Valle de México y Sistema Cutzamala presentaron concentraciones de coliformes fecales promedio anual mayores a 1 000 NMP/100 ml, que es el límite máximo para considerar apto un cuerpo de agua como fuente de abastecimiento de agua potable o para que el líquido sea utilizado en servicios al público con contacto indirecto u ocasional (NOM-003-SEMARNAT-1997) (Figura 7.13, Mapa 7.6).

En 2003, en más de 50% de los sitios de monitoreo la demanda bioquímica de oxígeno (DBO5), era inferior a 3 mg/l, lo que se considera de buena calidad o excelente. No obstante, casi otra quinta parte de los cuerpos de agua monitoreados registró valores de DBO5 mayores a 30 mg/l, que se considera el límite máximo permisible para protección de la vida acuática en ríos (Figura 7.14, Mapa 7.7).

La zona centro del país es la que presenta un mayor número de sitios de monitoreo con valores altos de DBO5. En las regiones Balsas y Aguas del Valle de México y Sistema Cutzamala 35 y 65% de sus estaciones, respectivamente, tienen valores promedio superiores a 30 mg/l, lo que indica contaminación.

Otro contaminante detectado frecuentemente en los cuerpos de agua son los fosfatos provenientes de los compuestos de fósforo, que se aplican como fertilizante en zonas agrícolas o se utilizan en la fabricación de detergentes. Se considera que el límite máximo para prevenir el desarrollo de especies biológicas indeseables y controlar la eutroficación acelerada de ríos y arroyos es 0.1 mg/l, (DOF, 1989). En 2003, en más de 70% de los sitios de monitoreo, la concentración de fósforo total fue superior a 0.1 mg/l. En el caso de la región Lerma-Santiago-Pacífico se superó este límite en 94% de los sitios (Figura 7.15, Mapa 7.8).

En el caso de los nitratos, se establece como concentración máxima 0.2 mg/l para el consumo a largo plazo, con el fin de prevenir la metahemoglobinemia en infantes (OMS, 2004). En 2003 se detectaron concentraciones superiores a 0.2 mg/l en 69% de los sitios de monitoreo de la RNM (Figura 7.16). En las regiones Noroeste, Balsas, Río Bravo, Cuencas Centrales del Norte, Lerma-Santiago-Pacífico, Golfo Norte, Golfo Centro y Península de Yucatán, 50% o más de los sitios de monitoreo sobrepasaron ese nivel. Ese mismo año 5% de los sitios de monitoreo de las regiones Golfo Norte y Valle de México presentaron concentraciones de nitrato mayores a 5 mg/l que, en los ecosistemas acuáticos, puede favorecer el crecimiento de algas y la disminución de los niveles de oxígeno, tras su descomposición, dañando a los organismos que habitan esos ecosistemas (Mapa 7.9).

Desde 1974 comenzó a operar un programa de monitoreo de la calidad del agua de los cuerpos de agua más importantes del país y de aquellos en los que se habían detectado problemas de contaminación. En los lagos monitoreados, el hecho más notable es la tendencia a la disminución de la concentración de bacterias coliformes, que refleja un esfuerzo exitoso en el control de las descargas municipales a estos cuerpos de agua (Cuadro D3 AGUA04 01, Figura 7.17). Algunos lagos (Pátzcuaro, Chapala y Catemaco) han logrado mantener desde 2001 concentraciones de coliformes fecales por debajo de 1 000 NMP/100 ml.

En el caso de los demás contaminantes no se observa un patrón definido que indique el éxito en su control. La mayoría muestra oscilaciones alrededor de los valores que se registraron a principios de los años noventa. Solamente en los lagos de Chapala y El Rodeo se registran valores de DBO5 en la categoría de “excelente” (<3 mg/l); Catemaco, tendría calidad “buena”, Pátzcuaro, “aceptable”, y Almoloya, “contaminada” (ver Mapa 7.7). Los valores altos de DBO5 y su constancia en el tiempo indican una falta de control de desechos municipales e industriales (esto último puede inferirse por el cociente DBO5/DQO mayor a tres, que es indicativo de contaminación industrial), así como una deficiencia en el tratamiento del agua antes de ser vertida.

En el acuerdo por el que se establecen los Criterios Ecológicos de Calidad del Agua (CE-CCA-001/89) (DOF, 1989), se indica que los fosfatos totales, medidos como fósforo, no deberán exceder de 0.05 mg/l en influentes a lagos o embalses, ni de 0.025 mg/l dentro del lago o embalse, para prevenir el desarrollo de especies biológicas indeseables y controlar la eutroficación acelerada; en ríos y arroyos, se permiten concentraciones de hasta 0.1 mg/l (Tabla 7.9).La concentración promedio anual de fósforo en el agua de los lagos de Almoloya, Catemaco, El Rodeo, Pátzcuaro, Chairel y Chapala rebasó este nivel en 2003.

A diferencia de los lagos, en los ríos monitoreados no se observa alguna tendencia general en los niveles de contaminantes desde 1997. Algunos ríos muestran una tendencia decreciente en las concentraciones promedio de coliformes fecales (Balsas, Lerma y Tula). En otros casos, como el de los ríos San Juan, Pánuco, Jamapa, Soto La Marina y Papaloapan, siguen registrándose valores superiores a 1 000 NMP/100 ml. Sólo cuatro de los ríos monitoreados (Balsas, Bravo, Colorado y Moctezuma) han mantenido concentraciones inferiores a 1 000 NMP/100 ml en 2003 y 2004 (Figuras 7.18 y 7.19).

Desde 2002, la DBO5 se ha mantenido menor o igual a 3 mg/l en los ríos Pánuco, Colorado, Balsas, Bravo, Grijalva y Soto La Marina. A nivel nacional, en el mismo año, los cuerpos de agua monitoreados con DBO5 mayor a 120 mg/l, fueron los ríos Alseseca en la región Balsas, Turbio en la región Lerma-Santiago-Pacífico y Los Remedios en la región del Valle de México y Sistema Cutzamala.

La calidad del agua que llevan los ríos hacia el mar afecta la calidad del agua en las zonas costeras. Para monitorear y mejorar la calidad bacteriológica del agua de mar en localidades de playa frecuentadas por el turismo, se implementó en 2003 el “Programa Integral de Playas Limpias”, que registra, atiende y difunde los resultados de los muestreos realizados en las principales playas turísticas del país (ver Calidad del agua en zonas costeras).

 

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