Capítulo 8. RESIDUOS





Residuos sólidos municipales
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Aunque los residuos sólidos municipales (RSM) son tan sólo una parte de los residuos generados, por su importancia consumen alrededor de la tercera parte de los recursos invertidos por el sector público para abatir y controlar la contaminación (OCDE, 2001).

Los residuos sólidos pueden tener varios efectos ambientales negativos. Cuando son vertidos en cuerpos de agua superficiales alteran la estructura física del hábitat e impactan negativamente la calidad del agua; el agua subterránea de los acuíferos puede contaminarse por la infiltración de los lixiviados derivados de los residuos que contienen materiales tóxicos depositados sobre ellos (Semarnat-INE, 2001 y 2004). Los residuos también afectan la calidad del aire, ya que están asociados frecuentemente a la generación de malos olores, así como a la producción de humos, gases y partículas en suspensión por la quema intencional o espontánea de la basura. Por otro lado, la presencia de ratas, cucarachas e insectos asociados a los tiraderos puede provocar la transmisión de enfermedades como el cólera, disentería, leptospirosis y amebiasis, entre otras.

Generación de residuos sólidos municipales

El creciente volumen de residuos sólidos generados conlleva a problemáticas como la dificultad para su recolección y el agotamiento rápido de la vida útil de los rellenos sanitarios. De 1992 a 2004, la generación total de RSM se incrementó 57%, alcanzando 34.6 millones de toneladas en el último año (Figura 8.1). Este incremento está relacionado con el crecimiento demográfico del país, pero también se debe a que la generación de residuos por habitante se ha incrementado (la variación porcentual en la generación de residuos es mayor al incremento poblacional), siendo ya uno de los más altos para América Latina y muy cerca del promedio de los países europeos. En México, como en la mayoría de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la generación de residuos se ha incrementado de manera lineal con el gasto en el consumo final privado2 y el producto interno bruto (PIB).

Los RSM se producen mayormente en la región Centro (50%), siguiéndole la región Norte (18%), el Distrito Federal (13%), la región Sur (10%) y la Frontera Norte (9%) (Mapa 8.1; Figura 8.2). Durante el periodo 1997-2004 la zona Centro, la Frontera Norte y la zona Sur incrementaron de manera significativa su generación de residuos (24, 35 y 17% respectivamente), destacando por su volumen la zona Centro que generó alrededor de 17 millones de toneladas de RSM en 2004. El Distrito Federal y la zona Norte reportaron incrementos menores (9 y 5% respectivamente) (Figura 8.3).

A nivel estatal se observan diferencias muy marcadas en la generación de RSM: en 2003 el Estado de México, Distrito Federal y Jalisco fueron los mayores generadores de residuos sólidos del país, mientras que Nayarit, Colima, Tlaxcala y Baja California Sur resultaron los estados que menor cantidad de ellos produjeron. La generación de basura guarda una relación directa con la contribución relativa de dicho estado al producto interno bruto nacional (Figura 8.4).

Además del incremento en la cantidad total de residuos generados en el país, la generación per cápita también se ha incrementado. De 1997 a la fecha la generación per cápita se incrementó un promedio de 4 kilogramos al año, alcanzando la cifra de 328 kilogramos por habitante en el 2004 (Figura 8.5), valor que, sin embargo, aún se encuentra por debajo del promedio de los países miembros de la OCDE (Figura 8.6). La generación per cápita también muestra diferencias importantes entre los diferentes estados (Mapa 8.2). Los habitantes de estados muy urbanizados como el Distrito Federal, Nuevo León, Estado de México y Baja California generaron en el año 2000 más de un kilo de residuos diarios por persona, en contraste con lo que generaron en promedio los habitantes de otros estados menos urbanizados como Oaxaca, Chiapas, Hidalgo y Zacatecas cuya generación no rebasó los 650 gramos diarios.

La composición de los RSM depende en gran medida de los niveles y patrones de consumo, así como de las prácticas de manejo y la minimización de residuos. En general, existe una correlación entre la composición de RSM generados y las condiciones económicas de los países; aquellos con menores ingresos generan menos residuos y sus componentes son menos reciclables (BID-OPS, 1997). En México, poco más de la mitad de los residuos son de naturaleza orgánica (residuos de comida, jardines y materiales orgánicos similares), correspondiendo el 49% restante a residuos inorgánicos como el papel y cartón (15%), vidrio (6%), plástico (6%), textil (2%), metal (3%) y otros tipos de basura (17%). De 1995 al año 2004 no se observaron en México cambios importantes en la proporción de residuos orgánicos e inorgánicos (Figura 8.7).

La generación de residuos varía también con el tipo de localidad, ya que es influenciada por factores culturales, niveles de ingreso, dinámicas de movimiento hacia los centros urbanos, etc. Así, la generación en las zonas metropolitanas además de ser mayor en términos absolutos (45% del total nacional en 2004), también ha crecido 40% en los últimos 8 años. Las ciudades pequeñas (8% del total de RSM) también incrementaron su generación en 40% durante el periodo 1997-2004. Las localidades rurales y semiurbanas aumentaron 13% la generación de residuos durante el mismo periodo, a diferencia de las ciudades medias que aunque producen alrededor del 33% de los RSM, son las únicas que a lo largo del tiempo muestran una disminución del 4% en la producción de RSM (Figuras 8.8 y 8.9).

Manejo y disposición final de residuos sólidos municipales

El manejo de los RSM comprende las diferentes fases del ciclo de los residuos desde su generación, almacenamiento, transporte y tratamiento, hasta su disposición en algún sitio, todo ello con el objetivo principal de proteger la salud de la población, reduciendo su exposición a lesiones, accidentes, molestias y enfermedades causados por el contacto con los desperdicios. En el pasado este manejo no fue el más adecuado y hoy en día aún no se han incorporado en todo el territorio nacional técnicas modernas para la solución de este problema, por lo que es relativamente frecuente que los residuos se viertan sobre depresiones naturales del terreno, muchas de ellas derivadas de la erosión.

A la fecha, la mejor solución para la disposición final de los residuos sólidos municipales son los rellenos sanitarios. Hasta el 2001 muy pocas ciudades contaban con este tipo de instalaciones operando en condiciones sanitarias adecuadas. Al 2004, sólo el estado de Oaxaca no reportaba la existencia de rellenos sanitarios. A pesar de ello, México ha logrado un enorme avance en el establecimiento de rellenos sanitarios. De 1995 a la fecha su número se ha triplicado con el consecuente incremento en la capacidad instalada. La cantidad de RSM que se depositaron en rellenos sanitarios se triplicó de 1995 al 2004, pasando de 5.9 a 18.3 millones de toneladas, que representaron 52% de los RSM generados en este último año. El resto aún se deposita en rellenos de tierra controlados (11.5%) y no controlados (tiraderos a cielo abierto, 32.9%) (Figura 8.10). También se han registrado avances en el sistema de recolección. A nivel nacional, los servicios de recolección que en 1995 recibían el 70% del volumen total generado, captaron cerca del 87% del volumen registrado en el año 2004 (Sedesol, 2005).

El volumen de RSM que se recicla en el país, aunque se ha incrementado, aún es muy bajo. De acuerdo a las cifras obtenidas de los sitios de disposición de residuos, en el país se recicla apenas 2.4% del volumen de los residuos generados; sin embargo, dado que mucha de la basura que se puede reciclar se recupera directamente en los contenedores y en los vehículos de recolección, esta cifra podría llegar al 12% (Sedesol, 2005). Los materiales considerados como reciclables, por orden de importancia en términos del volumen, son los productos de papel, vidrio, metal (aluminio, ferrosos y otros no ferrosos), plástico y textil. De cada uno de estos productos la proporción promedio que se recicla con respecto a lo que se genera en los últimos diez años ha sido: 42.8% de papel y cartón, 33.3% de vidrio, 23.6% de metal, 0.2% de plástico y 0.1% de textil (Semarnat, 2005a).

En general, en América Latina, los avances en materia de rellenos sanitarios se orientan principalmente a las grandes ciudades (BID-OPS, 1997), y México no es la excepción. En 2004, 61% de los residuos depositados en rellenos sanitarios y de tierra controlados se ubicó en las zonas metropolitanas y 37% en ciudades medias (Figura 8.11).

El desafío que representa la gestión adecuada de los residuos municipales es una responsabilidad compartida entre los diferentes niveles de gobierno y la sociedad, lo que se refleja en las diversas iniciativas que se han instrumentado para su atención, tanto estatales como locales, así como de parte de los sectores público y privado. La Tabla 8.1 muestra algunos ejemplos de los avances que se lograron en el país en materia de gestión de residuos hasta el año 2002.

1 A pesar de que la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuosdefine claramente los residuos sólidos urbanos, en este documento se hará referencia a los residuos sólidos municipales, debido a que la información con que se cuenta fue generada con base en la Norma Mexicana NMX-AA-61-1985, que establece el método para la determinación de la generación de residuos sólidos municipales.

2 Gasto de consumo final privado: valor total de todas las compras en bienes y servicios de consumo, individuales y colectivos, realizados por los hogares residentes, las instituciones sin fines de lucro residentes y el gobierno federal. Incluye los bienes duraderos y bienes y servicios no duraderos, tanto el gasto en el mercado interior como las compras netas directas en el mercado exterior (INEGI, 2004).

 

 

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